y me permito soñar
A veces corro por prados verdes
a tu lado
La risa no me deja oír
Jajaja
Jajaja
Mis mejillas me delatan
Estoy feliz
A veces sueño desde mi cama
que vuelvo a vivir
que vuelvo a reír
Jajaja
Jajaja
¡Qué lindo sueño!
¡Quién te soñara!
Este espero que sea un sitio muy especial, donde poder disfrutar de la poesía. Una poesía viva, que nace de nuestro ánimo y de nuestras ganas de transmitir. Expresar un deseo, una idea, una preocupación de forma peculiar, personal, casi sin normas. La única norma a la que someterse será hacer posible la comunicación. Para poder traspasar ese nervio, esa pasión, de interior a interior.
Se rompió la armonía a sus ochenta años
Estuvo toda su historia componiendo
nota tras nota
Sabía bien la teoría
Era un experto en música
Era la gran obra de su vida
Repetía cada estrofa en su memoria
en su soledad
Cambiaba el ritmo según su humor
Era gran sabedor de cada movimiento
allegro, moderato
En el adagio se percató
La armadura no tenía relación con la melodía
Esos sostenidos alteraban todo lo demás
Quizás siempre existieron y él nunca los vio
Ahora sólo quedaba tocar la canción desafinada
o guardarla en un cajón
Ella quería ser perfecta
No paraba de estudiar
Cada hora que pasaba aprendía algo más para ser perfecta
Sabía sonreír
Le gustaba su sonrisa
Se miraba en el espejo y adoraba la impresión que transmitía
Era una buena chica
quería serlo
Se esforzaba mucho
Sabía lo que era serenidad y bondad
Sabía cuándo contestar
Sabía qué gesto venía bien en cada momento
Ella quería ser perfecta
No paraba de leer
Cada hora que pasaba leía algo más para ser perfecta
Sabía hablar
Le gustaba su voz
Se hablaba a sí misma y adoraba escuchar el mensaje que decía
Era una buena chica
quería serlo
Se esforzaba mucho
Sabía lo que significaba empatía y respeto
Sabía dialogar
Sabía qué palabras decir en cada momento
Hasta que un día lloró
no supo muy bien por qué
y lo dejó pasar
Todos los días después de aquello
llevó ese pellizco dentro de su ser
pero ella rozaba la perfección y sabía sonreír
Y sonreía
Alguien le insinuó que algo no debía andar bien en su interior
Ella, detrás de su sonrisa, no supo contestar
Sintió vértigo al experimentar algo detrás del gesto
El interior
Ella quería ser perfecta
No paraba de estudiar
Sabía dominar cada movimiento, cada expresión
Sabía que existía interior y exterior
Era una lección básica
Y ella creía gobernar los dos
Convencida de que era sólo la mitad de ella
quiso conocer el camino hacia dentro
Sintió miedo y mareo de no saber qué iba a encontrar
quién habría allí
Sola ante aislada se iban a ir conociendo poco a poco tras el primer encuentro
Sin prisas
Ahora ya sabe hacia dónde mirar
Ahora ya sabe que la única perfección que puede lograr
es siendo ella misma
Te dejó atrás
No quiero enumerar
No, no.
Me basta con el regusto que me deja
Ese sabor amargo, desagradable
que me aleja de él
No quiero tener que contar
Uno, dos, tres
Son muchos, lo sé
para qué los he de nombrar
Otra dosis no quiero tomar
No por placer
La tomaré en el hospital
antes de caer
La beberé
aunque esa dosis elimine mi ser
De repente cayó
una gota de la nada
de donde no tenía que caer
cayó sin más
dejando húmeda la pared
no había nada allá arriba
ninguna partícula para formarla
pero cayó
y dejó un rastro oscuro
partiendo el lienzo en dos
pero no fue lo peor
poco a poco se iba difuminando
y ya no había oscuro ni claro
solamente una mancha
sin reconocer
qué parte de aquella incierta obra
era la parte pura
cuál la cruel
Salgo a la calle
las lágrimas afloran
no quiero hacerlas públicas
y me vuelvo a encerrar
encerrada en el encierro
miro por la ventana
cada vez aguanto menos
cada vez me asfixio más
yo me quiero rendir
estoy atrapada
me obligo a salir
me visto sin pensar
no sé adónde ir
no soporto pensar
en el día de mañana
un día tras otro
sin salir de aquí
yo me quiero rendir