Pero, ¿sabes qué?
Que me da igual
que tú no me gustas
Este espero que sea un sitio muy especial, donde poder disfrutar de la poesía. Una poesía viva, que nace de nuestro ánimo y de nuestras ganas de transmitir. Expresar un deseo, una idea, una preocupación de forma peculiar, personal, casi sin normas. La única norma a la que someterse será hacer posible la comunicación. Para poder traspasar ese nervio, esa pasión, de interior a interior.
Ella quería ser perfecta
No paraba de estudiar
Cada hora que pasaba aprendía algo más para ser perfecta
Sabía sonreír
Le gustaba su sonrisa
Se miraba en el espejo y adoraba la impresión que transmitía
Era una buena chica
quería serlo
Se esforzaba mucho
Sabía lo que era serenidad y bondad
Sabía cuándo contestar
Sabía qué gesto venía bien en cada momento
Ella quería ser perfecta
No paraba de leer
Cada hora que pasaba leía algo más para ser perfecta
Sabía hablar
Le gustaba su voz
Se hablaba a sí misma y adoraba escuchar el mensaje que decía
Era una buena chica
quería serlo
Se esforzaba mucho
Sabía lo que significaba empatía y respeto
Sabía dialogar
Sabía qué palabras decir en cada momento
Hasta que un día lloró
no supo muy bien por qué
y lo dejó pasar
Todos los días después de aquello
llevó ese pellizco dentro de su ser
pero ella rozaba la perfección y sabía sonreír
Y sonreía
Alguien le insinuó que algo no debía andar bien en su interior
Ella, detrás de su sonrisa, no supo contestar
Sintió vértigo al experimentar algo detrás del gesto
El interior
Ella quería ser perfecta
No paraba de estudiar
Sabía dominar cada movimiento, cada expresión
Sabía que existía interior y exterior
Era una lección básica
Y ella creía gobernar los dos
Convencida de que era sólo la mitad de ella
quiso conocer el camino hacia dentro
Sintió miedo y mareo de no saber qué iba a encontrar
quién habría allí
Sola ante aislada se iban a ir conociendo poco a poco tras el primer encuentro
Sin prisas
Ahora ya sabe hacia dónde mirar
Ahora ya sabe que la única perfección que puede lograr
es siendo ella misma
Te dejó atrás
No quiero enumerar
No, no.
Me basta con el regusto que me deja
Ese sabor amargo, desagradable
que me aleja de él
No quiero tener que contar
Uno, dos, tres
Son muchos, lo sé
para qué los he de nombrar
Otra dosis no quiero tomar
No por placer
La tomaré en el hospital
antes de caer
La beberé
aunque esa dosis elimine mi ser
Mira, que me da igual
Que me voy a dejar de sentimentalismo
Que la vida está para vivirla
Y yo decido por dónde ir.
Si no puedo estar contigo
Escojo otro camino.
Yo voy a disfrutar
A soñar y a vivir.
Me voy a rodear de los que me quieren
Y yo voy a querer sin freno
Porque tengo ganas de respirar
De saltar y gritar
De aprovechar mi energía para mí